Gracias a los avances tecnológicos, esta modalidad de estudio se presenta como un opción más para tomar un curso, un diplomado, una licenciatura o hasta cursar una maestría. Hoy, las personas han cambiando sus estilos de vida debido a la dinámica que el entorno exige; una característica relevante es que la mayoría de los adultos no cuentan con el tiempo suficiente para desplazarse a una escuela e invertir su tiempo para estudiar; otro ejemplo es que las empresas desarrollan cursos de formación y actualización a distancia, lo que permite preparar a sus empleados desde su lugar de trabajo sin necesidad invertir tiempo laborable en cursos, lo que implica que todos tenemos acceso a las más innovadoras y creativas formas de comunicación virtual.
Leamos el siguiente caso. Carlos es un adulto de mediana edad que por razones de tiempo, decidió cursar un diplomado en línea. Su contacto con las tecnologías de la información se limitan a conectarse a la Internet para revisar sus correos personales y leer los diarios. Para poder acceder al diplomado, Carlos tuvo que desarrollar ciertas actividades que le permitieron incursionar más allá de las tareas cotidianas en este ambiente virtual.
Al entrar por primera vez a la plataforma para revisar la primera unidad, tuvo el primer contacto con los otros tres actores del proceso enseñanza-aprendizaje en línea:
Compañeros de aula virtual, facilitador e institución.
Carlos se ha percatado que que durante el desarrollo del diplomado estará en contacto directo con quien será el facilitador o docente (como se le conoce en las escuelas) y con una plataforma en la que abrirá poco a poco contenidos del mismo. Entonces, si todo está claro, ¿Qué puede suceder para que Carlos experimente un sentimiento de frustración si va a acompañado de un experto y tiene el respaldo de una institución? Federico Borges presenta situaciones concretas que se pueden presentar no solo en el estudiante, sino también en el facilitador e incluso en quién ofrece el servicio de educación en línea.
En el caso de Carlos, si éste no determina con objetividad el tiempo y dedicación que demanda esta modalidad de estudios, establece claramente cuáles son sus expectativas, diseña estrategias de aprendizaje y contacta a los otros actores para conocer los canales de apoyo de manera formal, los resultados podrían ser desde no disponer del tiempo necesario para estudiar en línea, inscribirse a un curso que no cumple con sus expectativas o no es de interés para él, hasta no calcular el costo económico extra que implica ser estudiante en línea.
Los otros actores también presentan situaciones que los pueden llevar a la frustración; en el caso del facilitador o docente en línea, debe cerciorarse de contar con la formación y capacitación tanto en educación virtual como en línea, tener presente el tiempo idóneo para dar respuesta a los estudiantes de su grupo, manejar la información de una manera clara, sencilla y precisa, poseer un alto grado de flexibilidad, establecer cercanía con los integrantes del grupo a su cargo, así como un alto grado de interactividad tanto con los estudiantes como con la institución. El facilitador puede experimentar frustración cuando nunca ha sido estudiante en línea, su presencia en plataforma es pobre o nula, no fomenta el trabajo colaborativo entre sus estudiantes o no muestra cercanía.
La institución también puede experimentar frustración cuando el soporte y ayuda a nivel técnico no es la adecuada, no ofrece un curso previo o introductorio al estudiante, no tiene la capacidad para orientar y ayudar al estudiante y exige una serie de trámites complejos.
Cuando Carlos, el facilitador y la institución están concientes que existen estos factores que pueden obstaculizar el logro de sus objetivos, existe la posibilidad de tomar acciones que eviten retrasar o incluso desertar en esta incursión.
En el caso de Carlos, lo recomendable es que aprenda a administrar su tiempo de tal forma que no solo disponga de algunas horas para dedicar al estudio en línea, sino que también cumpla con sus responsabilidades y se de un merecido descanso. También el hecho de comprender el término "trabajo colaborativo" y la operación de la plataforma, permitirá a cualquier estudiante alcanzar sus metas y concluir sus estudios.
El facilitador debe mantenerse actualizado a través de la preparación constante en esta modalidad de estudio, ya sea a traves de la institución en la que presta sus servicios o de otras que ofrecen cursos (también el línea) que incrementen su habilidad y experiencia.
La institución por su parte debe establecer líneas de comunicación tanto con estudiantes como con docentes para atender sus dudas y resolver problemas; por otro lado debe contar con un equipo que sea capaz de desarrollar ambientes de aprendizaje virtuales que le permitan presentar materiales y otros recursos que sean atractivos y prácticos para el estudio en línea, así como garantizar un soporte técnico eficaz y sencillo.
Carlos ha aprendido entonces que para evitar la frustración en esta experiencia educativa virtual, no solo depende de él como estudiante, sino también el facilitador y la propia institución deben estar concientes de que ellos ´pueden contribuir (directa o indirectamente) a la frustración e incluso llevar a la deserción a cualquiera de ellos.
Para contestar la pregunta de este documento, personalmente respondo que sí es fácil el estudio en línea, solo se requiere disposición, conocimiento previo, apertura, trabajo colaborativo y comunicación constante, es decir, ser competitivo y comprometido para salir avante de esta experiencia educativa; lo primero es atreverse, por lo pronto ¡¡¡¡aquí estoy¡¡¡¡
Coincido contigo, pero agregaría que es sencillo, lo fácil cada quién le da el grado de dificultad que, de acuerdo a su experiencia, le sea el aprendizaje en línea y concluiría.
ResponderEliminarSencillo es ..¿fácil? que cada quién elija.
Saludos,
Andrés
Es muy importante lo que mencionas en tu escrito, el éxito no depende de un solo elemento, sino de la conjunción de todos los participantes del proceso: el alumno, el tutor y la institución.
ResponderEliminarPor ello cada uno de ellos debe hacerse responsable de la parte que le corresponde para poder tener éxito en este nuevo ambiente educativo.
Selina.