
Cuando se toca este tema es necesario separar la forma tradicional de educar basada en la evaluación de los aprendizajes del adulto, tomando en cuenta los múltiples factores que la actualidad permea en su devenir diario, es decir, en la acumulación de las experiencias del estudiante mayor.
Para definir la andragogía es necesario remontarnos a su origen en la época de Sócrates, Platón, y Aristóteles quienes, mediante una metodología distinta, ofrecían una serie de conocimientos dirigidos hacia una humanización del proceso de enseñanza, brindando al alumno la oportunidad de investigar y escoger el tipo de conocimiento, es decir, tomando en cuenta al estudiante en el proceso, no como un mero receptor.
Alrededor de 1833 un maestro alemán que impartía educación elemental, publica una obra, Erziehungslehre, en la que trata la forma de impartir conocimiento para los adultos en escuelas nocturnas. En 1970 Knowles publica su libro The modern practice of adult education: Andragogy versus Pedagogy, donde establece un modelo andragógico de introversión educativa.
La palabra proviene del griego ἀνήρ "hombre" y ἀγωγή "guía" o "conducción", resumiendo varias definiciones es la disciplina de enseñanza de la educación en donde se busca el desarrollo integral del adulto buscando que se vuelva autodidacta en cuanto a la búsqueda del conocimiento perfeccionando los métodos de investigación. En pocas palabras, la andragogía es la ciencia de la educación para adultos.
Conforme Knowles, la andragogía (educación para adultos) debe abrigar cuatro dimensiones:
- Principio de autonomía
- Principio de interactividad
- Principio de adhesión al propósito
- Principio de aplicación inmediata
En 1978 Knowles menciona “los adultos se motivan para aprender en la medida en que experimentan necesidades e intereses que ese aprendizaje satisfaga… el aprendizaje de los adultos está orientado a la vida; por tanto, las unidades apropiadas para organizar el aprendizaje adulto son situaciones de vida”.
Para 1989, Knowles retoma el tema y presenta seis dimensiones:
- La necesidad de saber
- El concepto de sí mismo del estudiante
- La experiencia
- La disponibilidad para aprender
- Asumir el aprendizaje propio
- Inclinación hacia el aprendizaje
Quizá esta sea la parte medular del tema ya se diferencia con este enfoque, la diferencia de la educación entre los niños y adultos, más precisamente, en que aprenden de diferente manera.
Así las cosas la andragogía proporciona los procesos sistematizados para elaborar el diseño instruccional dirigido a los adultos.
Este enfoque reinserta a la sociedad a la población adulta, mediante la adquisición de conocimiento y la autorregulación para aplicar dichos saberes, más ahora que se tiene la posibilidad de llevar el conocimiento a lugares recónditos o poco accesibles, con la gran cualidad de poder combinar sus labores diarias con el estudio de acuerdo con su agenda, incluyendo su vida personal, con la opción de poder mantenerse actualizado en su área de desarrollo evitando así el traslado a instalaciones fijas, lo que resulta en una economía de tiempo y dinero.
De esta forma la andragogía permite al docente (y al alumno) entregar procesos docentes más vigorosos, más flexibles, con contenidos más contundentes, desarrollando las capacidades de análisis, reflexivas y de intercambio de conocimiento (aprendizaje autodirigido).
Es pertinente por parte del instructor, como del alumno, diseñar el plan de acción para conocer el conocimiento previo del adulto involucrado en el proceso de aprendizaje, para diseñar así los nuevos objetos de conocimiento fragmentándolo, de ser necesario, en partes básicas o simples, verificando que el ambiente donde se imparte sea funcional y eficiente.
Cabe tomar en cuenta que el alumno mantiene una actitud de participación dinámica pero asume posiciones desaprobatorias cuando se siente tratado como infante, asimismo, rechaza las actitudes paternalistas de los educadores; busca aplicar de inmediato lo aprendido y, quizá lo más importante, el adulto cuenta con sus propias experiencias, mismas que facilitan su aprendizaje si el asesor lo orienta adecuadamente.
Por lo anterior, surge la necesidad tanto del instructor como del estudiante de comprender el entorno del aprendizaje y los recursos que pueden utilizarse mediante una comunicación clara entre los personajes involucrados, tomando en cuenta la incidencia que el orientador tiene en el educando.
Cabe recordar y justificar este enfoque en la ya conocida acepción de que la experiencia acumulada sirve para relacionar conocimientos nuevos valiéndose de experiencias anteriores. En otras palabras, el alumno se convierte en un individuo independiente que autodirige su aprendizaje.
Para terminar este escrito, y empezar con el tema, les dejo algunas páginas muy “digeribles” para un mayor conocimiento:
http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/rrhh/andragogia.htm
http://www.fimte.fac.org.ar/doc/08ruioli.htm
http://www.publicaciones.urbe.edu/index.php/REDHECS/article/view/622/1584
Saludos
Roberto,
ResponderEliminarExcelente aportación ya que es tema de suma importancia, sobre todos para aquellos que nos acercamos a la edad de adultos mayores.
Saludos,
Andrés García